jueves, 16 de febrero de 2012

Valentine’s chokoretto

Este fic viene del blog de jumping to my heart y es de los que pones tu nombre y el del jump que te gusta. Amo tanto estos fics 8(>w<)8

Valentine’s chokoretto.




Autor: Inuyka



- Sigo sin saber que hacer… - suspiré.


- Pues no sé Haruki… - me dijo Daiki – de verdad que te ayudaría a preparar el chocolate, pero si te ayudo, seguro que se acaban quemando.


- Ya… por eso no te he pedido ayuda.


- ¿Ayuda para qué? – dijo Yabu chillando mientras entraba en clase, tenía ese don para llamar la atención.


- Eh… na-nada – dije yo. Una cosa es que me hubiera mentalizado de darle chocolate al chico que me gustaba en San Valentín y declararle mi amor, que por cierto sería como el de centenares de chicas que estaban enamoradas de Yabu, y otra muy distinta es que se enterase ya.


- Nada, que Haruki no sabe como preparar bombones para San Valentín – le contestó Daiki como si nada. ¡Yo le mataba! Ya se enteraría en cuanto Yabu se alejase un poco.


- ¿Vas a preparar bombones para San Valentín? Pensaba que no era tú estilo…


- No, pero este año me hacía ilusión.


- ¿Hay alguien que te guste?


- ¡No! – exclamé yo. Vale, si antes nos miraba casi toda la clase por como había gritado Yabu, ahora sí lo hacía… - Es para los amigos – dije yo más tranquila.


- ¿Yo tendré? – pregunto Yabu con ilusión.


- Claro que sí, ambos tendremos – le contestó Daiki - ¿Verdad Haruki? – dijo mientras hundía su dedo índice en mi mejilla.

Yo solo le sonreí mientas en mi mente pasaban miles de ideas para torturarlo. Esa me las pagaría…

- Pues… volviendo al tema, yo puedo ayudarte a preparar el chocolate.


- ¿Tú…? ¿Sabes cocinar?


- Te sorprendería. El gran Yabu sabe hacer de todo – dijo con tono victorioso mientras alguna chica que estaba detrás suyo suspiraba embobada por él.


- Igualmente, da igual gracias, creo que lo intentaré hacer sola – Si le iba a preparar unos bombones a él para San Valentín no quería que justamente él me ayudase.


- ¿Estas rechazando mi oferta? – dijo él ofendido.


- Es que verás… -empecé a decir mientras mi cabeza buscaba alguna idea mínimamente creíble – lo haré por la noche, y no irás a mi casa a pasarte toda la noche cocinando, ¿verdad?


- A mi no me importaría.


- Entonces, no hay problemas. – Intervino Daiki. Ya era la segunda vez en la mañana que no me ayudaba para nada. – Seguro que le haces un favor a Haruki.

Yo iba a quejarme, negarme y algo más pero alguien llamó a Yabu por el pasillo y él fue más rápido al despedirse.

- ¡Vale! Pues, hoy después de cenar me paso por tu casa y te ayudo ¿vale? – Intenté aprovechar la respuesta retórica, pero volvió a ser más rápido - ¡Hasta luego! – y desapareció.


- Bueno… creo que también me iré – dijo Daiki con claras intenciones de huir.


- ¡Ah no! ¡Arioka Daiki, tú te quedas conmigo y me explicas que pretendías! – dije yo furiosa.


- ¿No está claro? Te ayudo a que estés a solas con él, para que te declares y eso…


- ¿No acordamos que me declaraba mañana? San Valentín no es hoy.


- Haruki, piénsalo. Yabu es muy popular, mañana va a tener cientos de chocolates y estará súper solicitado, además conociéndote seguro que tienes algún imprevisto y no puedes acabar el chocolate o algo. Mañana no es un buen, día para declararse. Como decía mi padre, ¡no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy!


- Ay… Daiki no sé que voy a hacer contigo… - me era imposible enfadarme más de cinco segundos con él. Y además aunque yo no quisiera aceptarlo, en el fondo sabía que tenía algo de razón.

El solo sonrió, y luego me hizo señas para que me girase, el profesor acababa de entrar con intención de empezar la clase.

Las clases pasaron más rápido de lo normal, y por la tarde fui al centro con Daiki para comprar los ingredientes, y de paso un modelito, que según Daiki “dejaría anonadado a Yabu en cuanto me viese” aunque un poco exagerado para mi gusto, solo tenía que ir con ropa de ir por casa, iba a cocinar…


La tarde pasó aún más rápida, por no hablar de la cena. A las diez ya estaba yo sentada en el sofá exasperada intentando mirar la televisión mientras no paraba de dar golpecitos con mis dedos sobre la mesita del comedor. Por suerte, antes de hacer un agujero alguien llamó a la puerta, no se necesitaba ser un experto para saber que era Yabu así que me levanté rápidamente y fui a abrir.

- ¡Hola! – dijo él con una sonrisa.


- ¡Hola! Pasa – le dije yo apartándome y dejándole pasar.


- Toma, he traído unos moldes muy típicos de… - empezó a decir pero se quedó callado a mitad de la frase.


- ¿Qué pasa? – pregunté yo confundida.


- Nada, la ropa. Nunca te había visto así vestida. Como siempre vamos en uniforme… - Vale, Daiki había acertado en algo, hice una nota mental en la que tenía que agradecerle la idea de la ropa.


- Es que por la tarde he salido con Daiki a dar una vuelta…


- ¿Y con él te vistes así? Cuando has ido conmigo fuera del colegio vas con uniforme…


- Es que… - intenté excusarme, la verdad estaba comprobando recientemente que no se me daba muy bien.


- ¿No será para él que quieres hacer los bombones? – dijo algo apenado.


- ¡No, no! Es que es nuevo, y quería estrenarlo. Tranquilo que tú también tendrás bombones.

– Al decir eso la sonrisa volvió a su cara.

Fuimos hasta la cocina, nos pusimos los delantales y empezamos a cocinar.

Sorprendentemente Yabu era todo un experto, se sabía de memoria la receta y parecía que lo hubiese estado haciendo toda la vida. Aunque no le dejé hacer mucho, me hacía ilusión prepararlos yo misma; además, quedaba un poco feo que le regalase al día siguiente unos bombones que había hecho él mismo…

- Vale, y ahora solo falta ponerlos en el molde y al congelador lo que queda de noche.


- Al final ha sido más rápido de lo que pensaba. Gracias Yabu, sin ti seguro que no conseguía acabarlo a tiempo.


- ¿Por qué me sigues llamando Yabu? Llámame por mi nombre.


- ¿Por el nombre? Si nadie te llama así.


- Tú puedes. – yo me quedé en silencio, ¿Cómo respondía yo a eso? - Bueno, yo te digo por el nombre también. Y a Arioka lo llamas por su nombre…


- Está bien, gracias por todo Kota – ¿me lo había parecido a mí o lo último que había dicho sobre Daiki lo había hecho con algo de rencor?


- Mejor así…

Fui a buscar los moldes bajo la atenta mirada de Yabu, bueno Kota, encontrándome con dos tipos de moldes. Unos en forma de estrella y otros en forma de corazón. Iba a preguntarle el porqué de dos modelos tan distintos, pero antes de girarme Kota ya estaba justo detrás de mí sosteniéndolos también.

- Las estrellas son para los amigos, las estrellas simbolizan la amistad y el corazón… bueno, para el chico que te guste.


- Pero si Kota, te he dicho que sólo eran para…


- Haruki eso no se lo cree nadie – dijo serio de repente – los bombones de San Valentín solo se hacen si hay alguien que te guste.


- … - simplemente no supe que contestarle. Era el momento perfecto para declararme, solo tenía que decir algo como “Vale, los del corazón serán para ti” o “Me gustas” pero simplemente no pude.


- No hace falta que me digas quien es. Sólo úsalos.


- Está bien… - dije yo suspirando, al fin y al cabo se los daría mañana, me lo había prometido.

Acabamos de hacer los bombones sobre la una de la noche. Invité a Kota a dormir, ya que era muy tarde para volver solo a casa, pero él insistió en que debía volver, así que no pude hacer nada para convencerle. Solo le pedí que en cuanto llegase a su casa me mandara un mensaje.


Y así lo hizo, al cabo de 22 minutos de haberse ido recibí un mensaje suyo. “Ya estoy en casa, sano y salvo ;D Gracias por preocuparte. Suerte mañana con los bombones. ¡Por cierto quiero mi parte! ¡No te olvides!”


Sonreí desde la cama al leerlo, realmente Kota me gustaba mucho.

- Ojala y que todo vaya bien mañana – susurré antes de caer dormida.


Al día siguiente, 14 de febrero me levante a las 6 de la mañana. Tuve que ponerme más de tres veces el despertador antes de oírlo, pero lo había conseguido, estaba despierta y en la cocina acabando de decorar los bombones y ponerlos en las cajas.


Al final Daiki tendría su ración de bombones de la amistad, seguro que se alegraba mucho y más sabiendo lo mucho que le gustan los dulces.

Llegué a la escuela diez minutos antes de empezaran las clases, definitivamente lo de llegar pronto no era mi fuerte…

Cuando entré visualicé rápidamente a Daiki en el mismo lugar que siempre, en el pupitre de detrás de mí.

- ¡Hola! – exclamé yo alegremente


- ¡Feliz San Valentín!


- ¿Quién está más emocionado de los dos? - pregunté divertida por su actitud entusiasta.


- Yo por supuesto. ¿Qué tal ayer? ¿Y mis bombones?


- Ayer bien, los bombones salieron muy bien, pero nada más. ¡Ah! – dije sacando una pequeña caja verde de bolsa donde levaba los bombones – Toma los bombones que sobraron.


- Ignoraré la parte de “que sobraron” – dijo mientras abría la cajita. - ¡Ala! ¡Son estrellas! Tienen muy buena pinta.


- Pues espera a probar el sabor porque están… - dije yo presumiendo.

Daiki empezó a comérselos felizmente, mientras las chicas de nuestro alrededor empezaban a cuchichear sobre nosotros, básicamente porque las oía, estaban a dos mesas de nosotros.

- Mira Shibata, Haruki le ha traído bombones a Arioka… - dijo una chica de pelo corto llamada Akane.


- Ya lo he visto… entonces ¿sí están saliendo?


- Supongo – volvió a decir Akane – entonces, es una rival menos para los bombones de Yabu…


- Y yo que pensaba que estaba súper coladita de Yabu…


- Yo también. Por cierto Akane, ¿dónde está Yabu?

- Ignóralas – me dijo Daiki, al parecer él también las había estado escuchando.


- Pero tienen razón, ¿dónde está?


- Supongo que hoy es uno de los días en que llega tarde, ¿Tú sabes cuantos regalos tiene que esquivar? Al pobre le van a salir caries de tantos bombones…

Daiki tenía razón… ¿realmente tenía alguna opción de que mis sentimientos fuesen correspondidos? ¿Qué tenía yo que no tuviesen todas esas chicas que estaban locas por Kota? Lo único que me diferenciaba de ellas eran los rasgos occidentales… Bueno y que ahora no le llamaba Yabu, sino por su nombre Kota.

- Pero no te desanimes Haruki. – me dijo Daiki al verme sumida en mis pensamientos. – Tú eres muy cercana a él, y seguro que le gustas también.


- No me voy a rendir ahora Daiki, tomé mi decisión y me voy a declarar – dije segura de mí misma, aunque no estaba tan segura de que a la hora de la verdad todo saliese como quería.

La clase empezó como siempre a las ocho en punto y Kota no llegó hasta cinco minutos pasada esa hora.


Intenté saludarlo en toda la hora, pero no me dirigió la mirada ni una sola vez, parecía que estaba evitándome, bueno a mí a toda mujer ya que en cuanto la clase acabó salió corriendo por la puerta, después de recibir los bombones de dos chicas de la clase y no apareció hasta dos horas más tarde.


Durante la hora de la comida intenté acercarme a él, pero todo el rato estaba con chicas que le regalaban bombones, cartas y otros regalos. Yo quería hablar con él, pero a solas y si estaba siempre acompañado y acosado no podía…


“No pasa nada, es lo que tiene ser un chico popular” decía Daiki cada vez que me veía al borde del ataque de histeria.


La hora de clase de después de comer tampoco daba muchas señales de vida, el profesor llegaba tarde, pasaban más de 10 minutos de la hora en que empezábamos, pero Kota tampoco no aparecía.


Me cansé y saqué el móvil para utilizar mi ultimo recurso, Kota siempre contestaba los mensajes al instante.


“¿Dónde estás? El profesor aún no ha llegado, estas a tiempo de entrar en clase”


Tal y como me imaginaba contestó a los pocos segundos “No creo que vaya, hoy está siendo un día bastante movido. En la azotea se está bien, el aire es muy fresquito”

- Está en la azotea – le susurré a Daiki.


- ¿Vas a ir? Seguro que está solo…


- ¿Debería?


- Claro, es tu oportunidad. Yo te cubro. ¡Corre! Antes de que llegue el profesor.

Me despedí de mi mejor amigo con una sonrisa y después de coger la bolsa con los bombones me dirigí corriendo hacia la azotea. Subí los 4 pisos de dos zancadas y abrí la puerta ruidosamente, haciendo que el único chico que se encontraba allí en ese momento, tumbado sobre un banco, se levantara asustado para ver qué era lo que estaba ocurriendo.

- ¿Haruki? – dijo él sorprendido al verme allí. - ¿Qué haces aquí?


- Te buscaba… Kota – el sonrió al oír su nombre.- Te tengo que dar los bombones de San Valentín.


- ¡Oh! Mis bombones. ¡Ven, ven! – me dijo alegre con señas para que fuera a sentarme a su lado.
- Me sabe mal porque seguro que ya tienes muchos…


- Haruki tus bombones son los únicos que me hacen ilusión, y serán los primeros que me coma.


- ¿De verdad? – dije yo con una sonrisa.


- Cl-claro – dijo él tímidamente. – Por cierto, ¿ya se los has dado al chico que te gusta?


- Aún no… - el contesté bajando la cabeza.


- Pues Haruki tienes que apresurarte o se acabará el día – me regañó – Esto solo tiene gracia si es hoy.


- Lo sé, lo sé. No me sermonees más. - le dije mientras le sacaba la lengua. – Toma tus bombones.

Le di la bolsa con la cajita dentro. Kota la cogió con una sonrisa y sacó la cajita lentamente. Aún con más parsimonia empezó a abrir la caja. Fue en ese momento que me di cuenta de que no había marcha atrás, acababa de declararme involuntariamente y no podía echarme atrás.


Tenía miedo de su reacción, de lo que podía decirme, así que opté por cerrar los ojos y oír su respuesta, pero esta no llegaba. ¿Es que no había abierto la caja? Abrí los ojos y me lo encontré mirando la caja en silencio.

- Eh… Haruki, creo que te has equivocado. Estos son para el chico que te gusta, son los corazones – dijo después de todo el silencio cerrando la caja otra vez y ofreciéndomela.


- No – le dije – esta caja es para ti.


- ¿No te has equivocado? – preguntó y yo negué - ¿Es para mí? – afirmé. – Entonces…


- Yabu me gustas – dije de sopetón. Él solo sonrió.


- Te dije que me llamaras Kota.


- ¿Pero me acabas de escuchar? - ¿Es que no acababa de escuchar mi declaración?


- Sí, pero hazlo con mi nombre. Quiero que solo la chica me gusta me llame por mi nombre, y más si es para decirme algo como que le gusto.

Ahora la que se quedó sin palabras era yo. ¿Había escuchado bien? ¿Y por que la única que estaba completamente inmóvil era yo? Kota estaba abriendo la caja y cogiendo uno de los bombones con forma de corazón para después darle un pequeño mordisco.

- Definitivamente soy un cocinero excelente, ¡están buenísimos! ¿Quieres probar?

Seguía completamente en silencio, pero al menos podía mover mi cabeza arriba y abajo.
Pensaba que me daría uno de esos bombones, pero en vez de eso se acercó él, y en unas décimas de segundo sus labios se había apoderado de los míos.
Su beso era muy dulce, literalmente dulce por el bombón que acababa de comerse.
Movió sus labios lentamente y yo respondí al instante. ¿Eso estaba pasando realmente? ¿Yabu Kota me estaba besando? Cerré los ojos para concentrarme en el tacto de sus labios, pero al cabo de poco se separó un poco para susurrar sobre mis labios.

- ¿Rico el bombón? – Yo le sonreí - ¿Lo dirás ahora? – Me reí antes de contestarle, Kota era un caprichoso.


- Te quiero… Kota.


- Yo también te quiero Haruki – dijo con tono de satisfacción. Había conseguido la frase que tanto quería, pero yo tampoco me podía quejar…



 

FIN

Indirectas involuntarias

Este fic viene del blog de jumping to my heart y es de los que pones tu nombre y el del jump que te gusta. Amo tanto estos fics 8(>w<)8

Indirectas involuntarias

Autor: Matsu

- ¡Chicos, feliz San Valentín!


- ¿Por qué estás tan contenta? Se supone que somos nosotros quienes recibimos chocolate… - dijo uno de los 9 chicos allí reunidos a la chica que acababa de entrar.


- Pero me hace feliz poder dárselos directamente, me siento especial~


Y así era, a ver cuántas chicas podían decir que trabajaban en la Johnny’s y tenían confianza con los JUMP como para tratarlos de tú. Este era el caso de Haruki.


- Bueno, pero reparte ya.


- ¿A qué te quedas sin? ¬¬


- ¡Nooooo! Me portaré bien.


- Ya, ya… bien, aquí tenéis.


Haruki empezó a repartir las cajas de bombones según el nombre que ponía encima. Ella misma había hecho todos los bombones el día anterior (¡y lo que le costó!), pero se sentía orgullosa del resultado. Al fin y al cabo quería darles lo mejor a sus niños, que era como ella les llamaba. Y sobre todo a uno de ellos, el chico que la tenía enamorada desde hacía ya un tiempo. Kota. Sólo si pudiera decírselo…


- ¡Waaa, que buena pinta! ¿Los has hecho tú?


- ¡Está bueno!


- Me alegra oírlo ^^


Los chicos se veían felices con el chocolate. Haruki miró hacia Yabu para ver qué reacción tenía, esperaba que le hubiera gustado. Pero lo único que vio fue al mayor mirando atónito la cajita abierta antes de volver a cerrarla. El chico se levantó y fue hacia ella, la tomó del brazo y la sacó de la sala ante el asombro de todos. La llevó a una habitación vacía unas puertas a la derecha y cerró la puerta. Haruki estaba sorprendida.


- ¿Qué pasa? – preguntó.


- Eso digo yo. ¿Crees que estas son maneras de declararse? – dijo Yabu moviendo la caja.


- ¿De-declararme? ¿Qué dices? Si todos tienen bombones… - el sonrojo en la cara de la chica era más que evidente.


- Sí, claro. Niégame que es una declaración, si puedes.


- Pero… no… bueno… no es que yo… - suspiró- ok, me gustas –dijo al fin.- ¿Pero cómo has podido deducirlo con los bombones? ¡Todas las cajas son iguales!


- Por el condón – ahora el sonrojado era él.


- ¿El con…? Perdona, ¿qué?


Él abrió la cajita y sacó un condón de entre los bombones.


- ¿No era una indirecta? – el chico estaba tan sorprendido como ella.


- Yo no he puesto eso ahí… espera… mi compañera de piso, ¡la mato! ¡Por eso quería revisar las cajitas! ¡será…! ¡Ahhh, perdona! No quiero que pienses que…


- Bueno… - Yabu la interrumpió y tiró de ella para tomarla por la cintura – al menos ahora sé que sientes lo mismo que yo~


- ¿…lo mismo?


Kota se apoderó de sus labios antes de contestarle.


- Lo mismo.


Y volvió a besarla, como tantas veces había deseado hacer. No era la declaración que ella hubiera esperado, pero Haruki no pudo evitar sonreír contra sus labios mientras le correspondía...



FIN

martes, 14 de febrero de 2012

¡Pâtissiere! Te encontré…(One Shot)

   Ok pues este es mi primer fic *no planeado x cierto* asique no creo que sea tan bueno pero según yo cuando lo escribí me gusto, no sé de género ni esas cosas asi que solo lo pondré asi nada mas, según yo es un one shot pero una vez que lo pase ya se verá ^~^ también lo tenía escrito desde octubre más o menos pero no lo había pasado a la compu… mucha flojera, escritura de a dedito que no ayudaba pero gracias a una amiga muy querida que ayudo a transcribirlo pudo quedar terminado para hoy además de que inconscientemente está totalmente adecuado a la fecha, ah! y no les pongo la pareja que es aunque quien me conozca o a quien se lo haya platicado o mencionado lo sabrá inmediatamente asi que sin más choro dôzo~~





¡Pâtissiere!   Te encontré…



Después de una larga espera por fin estaba frente a su nueva cafetería, era pequeña pero suficiente para empezar, ya tenía contratada a su primera empleada con el cargo de mesera, hostess y encargada de las cafeteras, él se encargaría de la repostería básica en lo que conseguía un profesional en el área.



Los primeros días eran un poco flojos, pero al avanzar, la clientela aumentaba, y a pesar de que el joven dueño había entrevistado a varios solicitantes del puesto, no lograba encontrar al correcto.



–¡Kou-chan!– una chica algo desesperada había entrado a la cocina –¡Necesito ya esas galletas y el pastel no puede tardar tampoco!– sin decir más salió muy apresurada al salón



–¡Ush! si no me hubieras convencido de esta locura mi vida sería menos estresante en estos momentos– decía a la nada un chico igualmente apresurado, el cual medio año atrás se encontraba de los más emocionado con la idea



=FB=



–Deberías pensarlo un poco más Kota, no seas tan acelerado, ni siquiera sabes cómo llevar un negocio–



Un par de jóvenes universitarios caminaban por los alrededores del campus por última vez, esa misma tarde se graduarían, pero en lugar de formar sus últimos recuerdos se les veía discutir



–Por eso mismo te dije que si tú aceptas estar a mi lado no lo pensaré más y me arriesgaré– el chico se detuvo frente a su acompañante sujetándole las manos e implorándole con la mirada –Ne Haru-chan–



Al escuchar su nombre de aquella manera y las palabras que le acababa de decir no pudo evitar sonrojarse volteando su rostro inmediatamente



–E–está bien pero yo no seré responsable de nada– inmediatamente se vio la emoción del joven Kota en todo su rostro abrazándola repentinamente



–¡Gracias Haruki! vas a ver que no me arrepentiré jamás– este acto provoco un pequeño shock en ella y el color rojo aumento en sus mejillas, por consecuencia empujo al chico con todas sus fuerzas tirándolo al piso y continuo su camino a paso rápido



–¡¡YABU KOTA ESTAS LOCO!!



=Fin del FB=



****



Su madre muchas veces le advirtió que vivir solo en Tokio era muy difícil, cuánta razón tenía, pero ya había encontrado un pequeño departamento donde instalarse, por suerte no tan caro pero aun necesitaba conseguir un empleo, su ahorro pronto se terminaría y sus padres no le mandarían dinero hasta dentro de tres semanas, como si fuera cosa del destino miro a un lado un ventanal, el cual tenía colocado un pequeño anuncio solicitando a un maestro pastelero, al mirar más detalladamente el lugar era una modesta cafetería que para su tamaño albergaba una cantidad considerable de clientes, en especial mujeres. Dudó un momento, no era ningún experto pero desde más chico le ayudaba a su madre a preparar todos sus caprichos en cuanto a repostería se trataba aprendiendo una que otra cosa, al igual que descubrió que no era malo para ello, es más, podría decir bastante bueno y decidió probar su suerte entrando al local



****



Los clientes iban en aumento, la barra estaba llena y las mesas ya no eran suficientes, no se daba abasto ella sola, no le importaba tratar con unas cuantas personas pero tal cantidad era demasiado, a tal punto que comenzaba a estresarse y eso significaba solo una cosa “explotar” y tenía dos opciones, lo hacía con los clientes, lo cual era imposible, o lo hacía con el idiota que la había metido en todo eso desde un principio, no necesitaba pensarlo realmente, se dirigió con el mayor culpable entrando nuevamente a la cocina



–Ya te dije que casi está listo, dame cinco minutos más–



–¿cinco minutos? eso es lo que me tomara matarte de una vez por todas, el salón está completamente lleno, ya no soporto estar con todas esas niñitas totas pidiendo cosas que llevo horas diciendo que no tenemos, no me importa si no hay quien atienda allá afuera ¡RENUNCIO!– en ese momento la campanilla de la entrada volvió a sonar y los nervios de la chica se erizaron nuevamente, miro a su jefe que se encontraba terminando de decorar dos pasteles y una tarta sin prestarle atención, provocando su desesperación, más molesta aún salió de la cocina con su mejor cara (cosa poco posible en esos momentos) y se dirigió hacia la puerta de entrada, al llegar vio solo a un jovencito tal vez de instituto con una apariencia algo tímida, al mirarlo bien no pudo evitar poner una leve sonrisa ya que el chico era muy guapo, sin embargo pronto cayó en la realidad de la nula disponibilidad de lugar, por lo que con mucha pena debía hacerlo esperar por un espacio o volver más tarde para atenderlo como se debía



–Ah… disculpa pero como veras estamos saturados, si gustas puedes esperar mesa o regresar más tarde– le sonrió al chico olvidando por completo su estado anterior y su terrible mal genio



–Etto… bueno es que…– el chico se mostraba algo nervioso– Yo no vengo como cliente, estoy aquí por el anuncio de empleo–



Los ojos de Haruki se abrieron completamente y un ligero brillo algo peligroso se reflejó en ellos



–Llegas justo a tiempo entonces– sonrió ampliamente y lo tomo de una de las muñecas arrastrándolo con ella



Fue cuestión de segundos cuando se sintió jalado del brazo por aquella chica a través del salón dirigiéndolo hacia la parte trasera introduciéndolo bruscamente, dentro estaba un muchacho mayor que él corriendo de un lado a otro y de pronto la chica volvió a hablar, sin embargo el tono amable de hacia unos segundos cambio a uno fuerte y demandante



–Ne Kou-chan te presento a nuestro nuevo empleado– lo empujo hacia adelante, luego tomó una charola de galletas y un pastel que el otro chico acababa de dejar sobre una mesa y salió de ahí



Esa situación era demasiado extraña, podía deducir que estaba contratado pero ni siquiera lo habían entrevistado ni nada y tampoco sabía qué clase de trabajo debía hacer asi que solo se quedo parado donde lo habían dejado



****



Aun le faltaban varias cosas por decorar y debía preparar por lo menos dos charolas más de galletas, los panquecitos también se habían terminado y no tenía masa preparada, empezaba a marearse cuando las puertas se abrieron y vio entrar a Haruki nuevamente, sus labios se movían pero estaba demasiado ocupado para prestarle atención, seguramente sería más de los mismos reclamos por lo que consideraba no darle importancia; la chica permaneció un par de minutos dentro para después salir muy apresurada, mientras él caminaba de una mesa a otra, de repente su camino se encontró bloqueado por una persona desconocida, un niño para ser exactos.



–Quién eres– su expresión era seria



–So-soy el nuevo empleado– su nerviosismo aumentó al ver como ese chico se erguía en toda su extensión notando la significativa diferencia de estaturas, por lo que se sintió intimidado –Mi n-nombre e….– pero antes de terminar fue interrumpido por el otro



–Mmm…– su mirada era ligeramente despectiva hacia el menor pero se encontraba en una situación desesperada, no podía ponerse a ver si era o no el adecuado –Esta bien, ayúdame entonces, tú te encargaras de la decoración de aquello– señalo una mesa a sus espaldas –mientras yo preparo la harina y pastas–



El más joven no tuvo más opción que  seguir la orden de su primera tarea, se lavo las manos, cogió un mandil de un perchero cercano y comenzó con su labor



El tiempo transcurrió más rápido de lo que habían pensado, la producción era excelente, los clientes no debían esperar más de lo debido, el estrés disminuyó en sobremanera, pero los más importante, no mas gritos por parte de Haruki que había pasado del grado estrés al grado histeria. La sincronización de ambos chicos era perfecta para ser el primer día; llegó el momento del cierre, la última pareja de comensales había abandonado el lugar con un buen sabor de boca por lo que los tres chicos podían sentirse satisfechos y al fin  descansar



Sentándose en una silla cercana –Te odio sabes?– estiró sus brazos y piernas al mismo tiempo –Pero ver la cara de alegría de los clientes es algo que me hace realmente feliz, solo por eso te perdono– miró hacia donde Yabu se encontraba sonriendo de manera muy dulce, de repente se percató del otro joven –Amm… ¿quién eres tú?–



–Soy el nuevo empleado– la pregunta lo sorprendió a tal grado de ponerse nuevamente un poco nervioso, a pesar de verla entrar y salir de la cocina solamente, tenía una presencia que lo hacía temerle un poco



–¡Tú lo contrataste! Cómo es posible que le preguntes eso– Kota la riñó un poco, aunque eran amigos lo había contratado sin consultarlo primero



–¿Ah sí?– pensó un poco  – ¡Oh! es cierto, bueno como te llamas–



–Da–Daiki, Arioka Daiki– su nerviosismo había pasado en cuestión de segundos a incredulidad, podía existir una persona tan torpe?



–Baka– el mayor de todos le dio un leve golpe en la cabeza a la chica, la cual iba a contestar con otro golpe de no ser por Daiki que los observaba, así que se limitó a sobarse y poner expresión de puchero



–Hum… pues ya que las cosas las empezamos al revés  me presentaré. Mi nombre es Yabu Kota, soy el dueño de este café y como te pudiste dar cuenta mi área es la cocina, esta niñita de aquí es Kiyora Haruki, ella se encarga de atender a los comensales y está a cargo de preparar las bebidas, a pesar de su comportamiento de hoy…– dirigió su vista a ella –…es  SÓLO una empleada– ciño la nariz con tono despectivo al último, lo cual se hizo merecedor de una patada en la pierna. La mirada del joven Arioka denotaba un poco de miedo al ver el trato entre ambos, percatándose de ello la chica



–No te preocupes por este tipo de cosas Arioka-kun, Kou-chan y yo somos amigos desde la infancia, es normal nuestro comportamiento, ya te acostumbraras–



Esa sonrisa que suponía era para darle confianza le provocaba todo lo contrario a Daiki, ella era extraña y por algunas razones le daba un poco de miedo



–Bueno, ya nos presentamos nosotros, te toca a ti– se dirigió el mayor



–Como ya dije, mi nombre es Arioka Daiki, apenas me mude a Tokio y estaba buscando un empleo de medio tiempo– era extraño, al dirigirse a su nuevo jefe lo hacía con naturalidad, seguro era por haber trabajado toda la tarde con él



–Eso quiere decir que aun estudias ¿cierto?, ¿estás en el instituto?– Kiyora de un momento a otro estaba parada junto a él mirándolo curiosa, de nuevo Daiki sentía ese nerviosismo y miedo hacia ella; por qué era tan diferente su reacción ante uno y otro



–Soy estudiante de segundo año en la universidad– mientras lo decía iba haciéndose a un lado alejándose de ella



–¡¡¿¿Estas en la universidad??!!– dijeron ambos al mismo tiempo



–Pues cuántos años tienes– Kiyora pregunto aun más incrédula pero con ligera vergüenza por decir que estaba en el instituto



–22 años–



–Te ves mucho más joven– el mayor rió revolviendo el cabello del menor



–Eres un año menor que yo, no es posible– se acerco nuevamente a él abrazándolo– Nos lo podemos quedar ¿verdad Kou-chan?– se dirigió a su amigo con un brillo en los ojos –Adoptémoslo– no lo soltaba  y hasta lo apretaba más, parecía niña con juguete nuevo; esto hizo confirmar su miedo a Arioka además de descubrir lo realmente torpe que podría llegar a ser aquella persona



–Baka– el otro chico volvió a golpearla en la cabeza por decir tonterías, también debía quitársela a su nuevo empleado antes de seguirlo espantando –Por lo que veo no eres un profesional en repostería, sin embargo…– se quedo pensando un momento en lo que alejaba a Haruki –Hoy  logramos acoplarnos bien, si aun deseas quedarte con el empleo es tuyo, pero te advierto que soy muy exigente y no pasaré por alto errores



Lo estaba pensando detenidamente, si días como ese se repetían sería un trabajo estresante y ya tenía suficiente con la escuela, también estaba esa chica loca que en lugar de verlo como un compañero prefería adoptarlo cual mascota, pero por otro lado estaba el jefe, aún con las palabras amenazantes de cero tolerancia de alguna manera ansiaba trabajar con él, no sabía exactamente la razón pero quería averiguarlo. Por primera vez en toda la tarde el joven Daiki mostraba una gran sonrisa a su nuevo jefe y compañera de trabajo



–No soy experto pero me esforzaré para ser el mejor pâtissiere– le extendió la mano a Yabu, el cual, se la estrechó devolviéndole la sonrisa; al sentir ese primer contacto el corazón del más chico tuvo una reacción inusual, un latido más fuerte que el resto se había hecho presente aunque no pudo seguir pensando más en eso gracias a que la joven nuevamente se encontraba abrazándolo con un poco mas de fuerza



–¡Ahora Dai-chan me pertenece!– decía con suma alegría mientras él miraba al otro en busca de ayuda, pero la respuesta fue un encogimiento de hombros y unas palabras mudas “te acostumbraras”



****



Al pasar un par de meses, el café fue dándose a conocer más y más, necesitaron ampliar un poco el lugar y los postres eran bastante demandados. Daiki estudiaba en la mañana y trabajaba por la tarde, el tiempo no era suficiente, por la noche además de hacer su tarea se instruía tanto en libros como en internet en el arte de la repostería, había descubierto que no era nada malo al respecto, de hecho podía hasta presumir poseer un pequeño don para ello



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–¡Ne Dai-chan!– Haruki llegó a abrazarlo como cada día desde su contratación, ya no le temía en lo absoluto… bueno, si se estresaba demasiado era capaz hasta de comer gente, pero fuera de eso le agradaba demasiado, eso sí, aun pensaba que estaba loca, también confirmaba día con día su torpeza, ingenuidad, inocencia y lo distraída que podía llegar a ser



–Haru–chan cuantas veces debo decírtelo, abrázame lo que quieras pero no me ahorques– trataba de zafarse lo suficiente para respirar



–Jijijiji, quiero pedirte un enorme favor, la próxima semana será San Valentín, enséñame a preparar un pastel de chocolate como debe ser– al decir lo ultimo sus mejillas de tornaron de un rosa intenso



–Hum…– es su rostro aparecía una sonrisita maliciosa que lo caracterizaba cuando encontraba el momento perfecto para molestar a alguien –Y se puede saber quién será el afortunado?–

–N-no seas un pingüino metiche, me ayudaras o no– el color rosa pasó a una tonalidad roja que la delataba por completo



–¿Pingüino? de donde sacaste eso–



–No sé, solo se me ocurrió. ¿Entonces me ayudarás?– comenzaba a desesperarse y zangolotearlo



–¡Está bien! ¡Está bien! Tranquila–



–¡Yari! Entonces mañana en la noche será la primera prueba–



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La semana pasó pronto, Kota decidió cerrar un poco más temprano para ir a celebrar a un bar cercano lo bien que estaba yendo el negocio



–Porss ke no puhedo asherlo bien, tuu tiehness la cul (hip) culpa pinwino-chan– como el primer intento del pastel había fallado, hicieron uno segundo también fallado, ese día hicieron un tercero pero igual falló, de ahí su frustración



–HaruHaru deberíamos irnos ya– Yabu apartaba de las manos de ella el vaso recién llenado



–Tú… ¡¡TÚ!!... tienes la cuhlpa de todhoo– recargaba su cabeza en la barra buscando a tientas su vaso



–Daiki te la encargo un momento, voy por el auto para llevarla a casa– se levanto de su asiento y pagó la cuenta



–Por qué no se da cuenta– ella levantaba ligeramente su rostro viendo a su amigo parado en la caja con esa expresión madura, responsable, seria y de lo más encantadora que tanto adoraba –No importa que haga, él no se da cuenta, por eso necesito hacer ese pastel a como dé lugar, este año por fin podre confesarme–



Arioka no sabía si le hablaba a él o para ella misma notando como una lágrima rodaba por su rostro mientras observaba como Yabu salía del lugar. Ahora que reflexionaba la situación y recordaba el comportamiento de uno con el otro caía en cuenta de lo obvio del asunto, ella estaba enamorada de Kota pero… él no se daba cuenta de nada; ahora no sabía quién era más torpe y distraído, ella por no decirlo directamente o él por no darse cuenta. Al pensar en todo eso de un momento a otro sintió un pinchazo en el corazón, era extraña esa sensación, por qué sucedía justo al pensar en Haruki con su jefe… ahí estaba de nuevo; de repente escuchó sonar una campanita que lo hizo mirar a la entrada, atravesándola se encontraba esa persona que justamente estaba ocupando su mente en esos momentos, no sabía si era un efecto del alcohol de minutos antes o tal vez el cansancio del arduo día de trabajo, pero al observar acercarse al chico su corazón comenzó a latir con rapidez, lo veía aproximarse como en cámara lenta con esa expresión madura en su rostro que mencionaba la chica hacía un momento, no podía apartar su vista



–Gracias Dai-chan– esas simples palabras, escucharlo decirle Dai-chan por primera vez le había robado un sonrojo, del cual aún no estaba del todo consiente –Si quieres puedo llevarte antes de dejarla–



–N-no te preocupes, te acompaño a dejarla, ella es más importante– no podía ocultar completamente su nerviosismo agradeciendo lo distraído del otro como para darse cuenta



Como pudieron subieron a la joven al auto, estaba profundamente dormida haciendo más difícil llevarla



–Gracias por acompañarme, sólo la dejamos y te llevo a tu casa, ya es muy tarde para andar por la calle solo–



Su nerviosismo iba en aumento, con Kiyora dormida en la parte de atrás y sin hacer ruido le daba la impresión de ir ellos solos, su corazón seguía latiendo aceleradamente y aumentaba, pero el sentir que salía de su cuerpo las siguientes palabras eran causantes de ello



–Sin ti me volvería loco sabes– el joven Yabu volteó a mirar al menor dedicándole una dulce sonrisa –No puedo permitir que algo te pase–



Pronto llegaron a un conjunto de apartamentos donde ella vivía, Yabu la subió cargando mientras Arioka lo ayudaba con sus pertenecías, al llegar buscó debajo de un pequeño grupo de macetas el duplicado de la llave abriendo el departamento, dentro del menor empezaba a formarse una leve molestia por lo que decidió no pasar, sin embargo, el mayor regreso un poco sobre sus pasos indicándole pasar al interior para dejar las cosas. El chico dejo a Haruki sobre la cama mientras Daiki ponía si bolso y abrigo sobre el sofá. Una vez que la dejaron descansando salieron del departamento dejando la llave en su lugar



–Ash… le descontare todo un mes por hacernos esto– colocó sus manos en la cintura estirándose hacia atrás –Muy bien, ahora es tu turno– dijo dirigiéndose al otro



–No en serio yo puedo volver solo, además no esta tan lejos y puedo tomar un taxi– negaba con las manos mientras se dirigía a las escaleras



–No lo permitiré, es muy tarde y podría pasarte algo, me asegurare de que llegues bien–



–Entonces el que estará preocupado seré yo al saber que te regresas solo– lo dijo con tanta determinación y preocupación que no se había percatado de sus palabras, por su lado Kota se sorprendió de la sinceridad del menor provocando una extraña sensación como de salto en su interior



–Mmm… pues si es así no habrá más opción, te quedaras en mi apartamento



La propuesta había provocado un nuevo rubor en el rostro del joven Arioka, no podía creerlo, no podía aceptarlo, no con todo lo que había experimentado en las últimas horas, sin embargo, por dentro en el fondo deseaba ir con él



–Ah… no puedo hacer eso, sería una molestia– aunque las palabras salían de su boca, su cuerpo quería lo contrario



–Pues de todos modos ya estamos aquí y también te di otra opción y no la aceptaste asi que vamos ya– tomo de la mano a Daiki, bajaron dos pisos y entraron por el pasillo, el mayor se detuvo en una puerta, sacó un juego de llaves de su pantalón para abrirla



El más pequeño estaba sorprendido y a la vez confundido, significaba que vivían en el mismo lugar



–Por eso te dije que ya estábamos aquí– rió un poco e introdujo al otro chico que solo se había quedado de pie en la entrada –Realmente Haru y yo vivimos muy cerca–



Lo invitó a pasar y después sentarse en el sillón –Cuando entré a la universidad me mude aquí, después me entere que ella entraría y conseguí que pudiera mudarse también pero en el cuarto piso, además, si no estuviera cerca mío me sentiría inquieto– al escuchar aquellas palabras Daiki tubo ganas de callarlo, no se daba cuenta de los sentimiento de ella pero le correspondía –Toda mi vida ha estado a mi lado casi desde que nacimos, la considero como mi hermana pequeña– o… no? “pobre Haru–chan con razón siempre lo golpea” pensaba el chico observando en ese momento la expresión en el rostro del mayor percatándose de una mirada bondadosa y una sonrisa dulce dedicada solo a ella, realmente la amaba demasiado pero no como la joven deseaba en su interior; por una parte sentía lastima por su compañera, se esforzaba tanto en sus intentos por demostrarle su amor y por otro sentía envidia de ese amor tan grande que le tenía el otro chico



–Algún día podrás poner esa misma expresión para mí?– se dijo a sí mismo inconscientemente, al darse cuenta se avergonzó tanto que debió  huir al baño para tranquilizarse un momento



–No, no es verdad– se miró al espejo viendo su rostro en extremo rojo, no podía ser cierto, no debía, era su jefe, su amigo, no podía ser otra cosa, no debía pensar en él de otra forma pero… por qué lo hacía, por qué todo lo que había sucedido esa noche era tan confuso para su corazón, era un chico, el también y era imposible, justamente recordó el primer contacto del primer día en que llegó, como se había inquietado ligeramente; entonces no era en esa noche solamente… era… desde el principio



El joven Arioka enjuagó su cara para despejarse y cuando miro su reflejo nuevamente todos sus pensamientos se aclararon apareciendo una sola interrogante



–¿Por qué me enamore de ti?–



Al salir del baño, Daiki se encontró de frente con un Yabu diferente al del trabajo, este era un chico de 25 años el cual paseaba por su casa semidesnudo solo con el pantalón de la pijama gracias al calor, llevaba consigo una manta para acomodar el sillón y el otro pudiera taparse al dormir. El  menor al verlo de aquella manera volvió a sonrojarse, sin embargo, aunque estaba nervioso por la situación, ya no lo era tanto gracias a que sabía la razón de ello



–El sofá está listo, también te deje algo para cambiarte si gustas, yo me iré a dormir ya, mañana nos espera un largo día para dejar todo preparado para el sábado. Buenas noches– se acerco a él revolviéndole el cabello para luego entrar a su habitación



–Buenas noches– alcanzó a decir tan suave que ni aun estando cerca podría haberlo escuchado seguramente



Se comenzó a desvestir pero antes de quitarse el pantalón miró la ropa de encima, tomó la parte superior de la pijama, se la llevó al rostro e inspiró, su aroma lo embriagaba, todo en ese lugar estaba impregnado a él, cerró sus ojos, ¡qué hacía! no era momento de pensar en esas cosas, se terminó de cambiar rápidamente; lo más importante ahora era como decirle a Haruki que por su bien desistiera en su declaración o sufriría demasiado



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Al siguiente día ambos chicos despertaron relativamente temprano y comenzaron a alistarse, les esperaba un largo día, no debían desperdiciar tiempo. Kota le prestó ropa limpia y le ofreció si gustaba darse un baño, Daiki no estaba muy seguro pero regresar a su casa le tomaría demasiado tiempo por lo que acepto su oferta. Mientras el más chico terminaba su baño, el otro preparaba un desayuno rápido, cuando llevaba los platos a la mesa pudo observar cómo el joven Arioka salía del baño únicamente con la toalla enredada en su cintura y otra más pequeña en el cuello con la que secaba su cabello húmedo, esa imagen le hizo quedarse en seco, no dejaba de mirarlo, el menor se acercó al sofá para toma la ropa y le pidió si podía utilizar su habitación para cambiarse



–C-claro adelante– no pudo decir más, su respiración se detuvo unos segundo y los latidos de su corazón se aceleraron de manera inusual al ver pequeñas gotas de agua rodar por su rostro provenientes de su cabello para caer sobre su pecho y perderse a lo largo de su abdomen. Una vez que el chico entro en su habitación, Yabu tuvo la necesidad de sentarse un instante, la imagen de su empleado no salía de su mente, qué rayos pasaba, era su empleado, su amigo y además de todo era un chico, no podía tener ideas raras rondando su mente. Sacudió su cabeza, azotó las manos contra sus mejillas, se puso de pie y continúo llevando el desayuno a la mesa



Al salir ambos del departamento del más alto, se dirigieron al de la chica dos pisos arriba, Yabu tocó fuertemente la puerta y no hubo repuesta, tocó nuevamente y por fin se abrió, una joven toda desaliñada apareció tras ella; al verlos ahí parados su reacción inmediata fue cerrárselas en la cara, dentro escucharon cómo se movía tan deprisa que hasta caían objetos de vez en cuando para media hora después abrirles nuevamente ya arreglada y sin rastro de lo sucedido anoche como hacia unos minutos



Los tres se dirigieron al lugar de trabajo para una larga jornada. Primero se encargarían del inventario general, después Kiyora decoraría el café mientras Daiki era responsable de preparar las harinas, pastas, masas y demás, en lo que el jefe terminaba sus asuntos administrativos  para ayudar en la cocina



–¡Arg! veo corazoncitos rojos y rosas por todas partes, si ese torpe de Kota me hace poner otro Cupido más juro que lo golpearé con lo que tenga a la mano– la joven entraba enfadada y un poco fastidiada a la cocina sentándose en un banco cercano



–Esta fecha es muy importante para un sinnúmero de parejas, por lo tanto mientras más cosas cursis haya más gustosos estarán– sus palabras tenían un dejo de fastidio gracias al pequeño lote de mini pasteles en forma de corazón que había terminado de desmoldar y debía decorar ahora, sin mencionar las dos centenas de galletas que debía meter al horno



–Hum… no quedo tan mal el salón Haru…– Yabu por fin entraba a la cocina después de estar todo el día en la oficina –…pero en mi opinión debes poner más de estos– en sus manos traía uno de los adornos de ese angelito de San Valentín; inmediatamente al verlo, Kiyora extendió su brazo a la mesa donde el pequeño trabajaba, tomó una bolsa de harina de encima y se la arrojo al mayor en la cara; la poca cantidad restante de polvo blanco que había en el paquete quedó rociado por el rostro y ropa de Kota, ambos chicos estaban por demás sorprendidos, más el afectado, pero sin importarle a ella se levanto de su asiento, tomo el adorno de las manos de su amigo y salió del lugar sin más que una expresión de indiferencia



–¡¡¡¡¿¿EHHH??!!!! ¡¡Qué te sucede!!– al recuperarse de la impresión no pudo evitar gritarle, estaba por salir tras ella cuando el más chico lo detuvo del brazo, al ver su mirada preocupada respiró hondo, tomó una toalla cercana para limpiarse y se coloco su filipina con el mandil poniendo sus manos a trabajar



Por alguna extraña razón Daiki sentía el ambiente un poco pesado, Haruki no había vuelto a entrar y Yabu no tenía la mínima intención de pasar al salón, esto lo hacía estar nervioso, pero no sabía si por estar a solas con su jefe o por una próxima pelea entre esos dos. Una cuantas horas más y tuvieron todo listo, bastante cansados salieron los tres del lugar, los mayores seguían sin hablarse y ninguno sedería para ser el primero, menos Yabu que aún desconocía la razón de la harina en su cara



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Al día siguiente abrieron un poco más temprano sus puertas, las parejitas se vieron llegar, el café se encontraba lleno, los tres andaban de aquí para allá y a momentos tanto Yabu como Arioka debían servir de meseros, curiosamente en esos momentos el lugar era visitado mas por chicas. Sin darse cuenta por el movimiento constante el reloj marcó las 11:00 pm, debían haber cerrado hacía una hora



–Ne Yabu-kun que hacemos, no podemos correrlos asi nada más pero ya es tarde– el pequeño Daiki miraba a sus compañeros entre preocupado y muy cansado como para seguir recibiendo más gente



–Mmm… es cierto, no les podemos decir que se vayan– el mayor pensaba detenidamente pero al estar tan cansado no se le ocurría algo adecuado sin ser grosero



–¡Aish! par de nenas cobardes– Haruki fue al frente del local y muy sutilmente empezó a bajar las cortinas metálicas del lugar, por el ruido algunos clientes salieron del prefecto ambiente que tenían, al ver esto su amigo se apresuro a detenerla



–Haru que te pasa no puedes hacer eso, van a pensar que los corres– le decía casi inaudible



–¿Y no es ese el objetivo? o prefieres pagarme horas extra–



–Jajajajaja eres de lo peor ¿sabes?– el chico no pudo evitar reír ante la contestación de ella pero aún no estaba de acuerdo con su acción



–Ah… disculpen ¿ya van a cerrar?– un cliente de una mesa cercana se aproximo a ellos



–Etto…– Kota no sabía cómo responder



–Sí, de hecho debimos cerrar hace una hora pero no se preocupe, terminen con calma– la chica sonrió ampliamente sin embargo no era una sonrisa bondadosa, al contrario, claramente se veía la palabra “ya lárguese” por lo que regreso a su asiento, algo le dijo a su acompañante y terminaron rápidamente su bebida



Las personas de alrededor los observaron hicieron lo mismo, pronto todos se paraban de sus asientos para pagar las cuentas y en menos de 20 minutos el lugar estaba vacío, Yabu y Daiki solo se habían quedado parados con la boca abierta al ver como todos salían



–Haru-chan eres genial– el menor reía de la situación –No sabía que podías ser tan mala



–Pues ellos que se alargan, acaso creen que no descansamos; si por ellos hubiera sido estaríamos hasta la madrugada… y si también fuera por ustedes ellos aún seguirían aquí– rió levemente y entró a la cocina



–En eso tiene toda la razón– el jefe le sonrió al otro chico y también entro a la cocina



Los tres chicos recogieron la mayoría de todo el desastre que había en diez minutos para poder irse



–Bueno, me retiro, nos vemos mañana– Daiki salía apresurado del lugar, el último autobús estaba por salir y debía alcanzarlo quedando solos Yabu y Haruki



–Perfecto es mi oportunidad– pensaba ella, entonces se dirigió a la cámara fría y saco una pequeña cajita



–Amm… Kou-chan…– se había parado  justo frente a él, su rostro de pronto se torno de un rosado fuerte pero esta vez no huiría, se había esforzado demasiado para fallar al último extendiéndole la cajita que ocultaba tras ella. El chico se le quedo viendo un momento y después comprendió lo que era



–¡Oh! es el chocolate de cada año, gracias HaruHaru– le sonrió y tomo la cajita, estaba dispuesto a abrirla pero se detuvo de repente –Este año no experimentaste con él otra vez o sí?–



–¡¡Claro que no!!– aún apenada no pudo evitar verlo directamente y molestarse un poco –¡Hum! el otro no fue malo, solo… se me paso un poco el picante pero estaba bueno– desvió nuevamente su mirada e hizo puchero



–Pues mi estomago no pensó lo mismo– rio y abrió la caja



A diferencia de todos los años, éste no era un chocolate ni era de amistad u obligación, era un pequeño pastel en forma de corazón con unas palabras escritas que jamás se espero de su mejor amiga, a la que consideraba su hermana pequeña



–Haruki…– alzó su mirada hacia la joven notando algo de lo que nunca había querido percatarse, ella estaba completamente sonrojada, podía deducir quién era el causante, admitía que lo hacía feliz pero sus sentimientos con ella eran claros y aunque no quería lastimarla debía hacer lo correcto… la rechazaría



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Estaba en extremo roja, quería abandonar y salir corriendo pero no podía, sus pies no respondían, estaba estática esperando alguna reacción por parte del otro, no podía ni mirarlo pero alcanzo a ver como la cajita era dejada en la mesa haciéndola voltear un poco, vio cómo el chico se le aproximaba, sintió sus brazos rodearla, sus ojos se abrieron completamente no podía creerlo, cerro sus ojos, sonrió y recargo su cabeza en el hombro de él, el abrazo era tan cálido, pero… a la vez lo sentía… distante?. El chico deshizo el contacto y la miro fijamente



–Gracias Haruki– le sonrió lo mejor que pudo pero era difícil –Yo también te quiero mucho, incluso te amo…– bajo un poco su mirada –…pero como mi hermana–



No era cierto, seguramente había escuchado mal, ¿su hermana?



–Por eso no puedo corresponderte– se separaba más poco a poco y ella al notarlo extendió sus brazos rodeándolo del cuello perdiendo el espacio que los separaba y uniendo sus labios con los de él en un tierno beso



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–Cómo es posible que olvidara las llaves en la chaqueta– corría a toda velocidad hacia el local, la había dejado en el perchero de los mandiles, como no hacia frio no era importante regresar por ella pero justo para subir al autobús recordó que las llaves de su departamento estaban en uno de los bolsillos por lo volvía, esperaba encontrar a alguno de sus compañeros o seria un verdadero problema, al aproximarse vio las luces prendidas sintiendo un gran alivio, entro cuidadosamente y al no verlos en el salón supuso que estarían en la cocina, se fue acercando y escuchó sus voces, estaba por empujar la puerta pero vio por una de las pequeñas ventanas una escena que lo dejo frio, rápidamente se hizo a un lado para que no lo vieran y recordó la noche en el bar cuando ella le mencionó su confesión hacia el mayor, la imagen que acababa de ver se había grabado en su mente, su corazón latió aprisa pero no como normalmente lo hacía, esta vez era punzante y doloroso, tenía unas enormes ganas de llorar; ya sabía que en algún momento eso pasaría pero no así frente a sus ojos y para colmo de todo no podía irse sin sus llaves, no tenía otra opción, esperaría



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No esperaba que su amiga tuviera esa reacción, estaba por demás sorprendido, no era la forma en que la quería, pero… y si lo intentaba, se conocían perfectamente, tal vez debía darse la oportunidad de amarla como a una mujer, la sensación era agradable, sus labios eran mus suaves y cálidos, cerro sus ojos cediendo poco a poco y corresponder a ese dulce beso cuando el Daiki apareció de repente en sus pensamientos, recordó la imagen del chico en su apartamento saliendo del baño con la toalla enrollada en su cintura, eso lo hizo separarse de forma brusca y su corazón se acelero inmediatamente, por qué justo en el instante en el cuál correspondería los sentimientos de su amiga sucedía eso, sacudió fuerte su cabeza intentando borrar pensamientos que definitivamente no debía tener



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No estaba dispuesta a perderlo, su cuerpo reacciono solo, por fin había hecho lo que en sueños imaginaba pero esta vez era real, lo quería y amaba tanto, sin embargo no había reacción por parte del chico, eso no le gustaba en lo absoluto, entonces era verdad, su príncipe solo la veía como a una niña, comenzaba a sentirse triste e iba a romper el contacto cuando él lo hizo primero, podía ver en su cara una gran confusión y hasta preocupación, no deseaba verlo de ese modo, y una gran tristeza empezaba a invadirla pero no lo demostraría ahí



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Una vez más calmado la miró, seguramente la había ofendido con su reacción y no soportaría verla triste, debía irse inmediatamente, tomó la cajita que contenía el pequeño pastel y se la extendió



–No puedo aceptarlo– bajo un poco su vista pero ella negó con la cabeza



–No te atrevas a regresármelo, no te imaginas el trabajo que me costó hacerlo, mas te vale que te lo comas, si lo tiras te golpeare hasta cansarme y te odiare el resto de mi vida– al terminar de decirlo reunió todos esos sentimientos por él en una bella sonrisa para luego salir de ahí. El chico alcanzó a ver cómo una discreta lágrima se deslizaba por una de sus mejillas antes de irse pero era mejor no ir tras ella, además lo acababa de amenazar y sabía que sí lo cumpliría si él desperdiciaba el obsequio; sacó de uno de los cajones un tenedor, tomó asiento y comenzó a comer



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Seguía afuera esperando algún momento adecuado para poder entrar por su chaqueta pero no sabría cuando hacerlo si no se asomaba, tampoco quería hacerlo nuevamente, no soportaría ver alguna otra escena como la anterior, se estaba poniendo cada vez mas ansioso y de repente vio como se abrió la puerta de la cocina asi que se pego lo más que pudo a la pared para no ser visto por la joven, afortunadamente no fue descubierto, ella iba a prisa sin embargo pudo alcanzar a mirar como las lagrimas corrían por su rostro, supuso que Yabu la había rechazado, sentía lastimas por ella, sabía cuánto lo quería pero por otro lado sentía una pequeña felicidad por dentro. Ahora debía recuperar sus llaves para poder irse, entró y vio a su jefe sentado con el pastel frente a él



–¡Eh! Dai–chan que haces aquí– Kota se sorprendió al verlo y un leve nerviosismo apareció el él



–Ah… es que olvide las llaves de mi apartamento dentro de la chaqueta– se dirigió al perchero tomando la prenda, miraba hacia la salida pero sus piernas no se movían, quería quedarse ahora que le mayor estaba solo pero cuál sería su escusa



–Ne Daiki por que no me acompañas y me ayudas con esto– había sacado otro tenedor del cajón



¡Lucky! No podía tener mejor oportunidad, solo debía controlar su pequeña alegría y ese nerviosismo habitual que lo empezaba a invadir, se acercó a la mesa, arrimó un banco sentándose frente al mayor y tomó el tenedor



–¿Lo hiciste tú?– sabía perfectamente quién lo había hecho, finalmente él le había enseñado pero no lo diría



–Mmm… no, me lo obsequiaron de San Valentín– sonrió sin animo



–Entonces no debería, de seguro fue alguien que está enamorada de ti– a pesar de haber presenciado el rechazo el decir esas palabras lo hacían sentir molesto y triste



–Hum tienes razón… pero no lo puedo desperdiciar y no me lo puedo comer todo asi que ayúdame– lo miro fijamente y le sonrió



–E-está bien– sintió sus mejillas teñirse de rojo por lo que desvió la mirada volteando a un lado e introdujo el trocito que había tomado en su boca



Estaba sorprendido, en verdad era delicioso, no se comparaba en lo absoluto con los que había probado durante las prácticas que hacían y un sentimiento de culpa apareció en su interior, realmente Haruki se había esforzado mucho para que al final no valiera la pena, ahora se sentía mal por ella reflejándose en su rostro llamando la atención del otro



–Disculpa Daiki, seguramente debías tener algún compromiso hoy, alguna cita con una chica pero el trabajo nos ocupo todo el día y ahora sigo quitándote tu tiempo egoístamente– tomó un pedazo y se lo comió



La expresión de Kota era triste tras haber dicho lo anterior lo que hizo al joven Arioka contestar muy efusivo



–¡Claro que no! no tenía planes y tampoco tengo novia– fue tan apresurado que cuando se dio cuenta de lo dicho se sonrojo totalmente, se abría visto obvio?



–Ok– rió un poco –Me alegro– le sonrió



Ahora estaba más nervioso que nunca, le había dicho que se alegraba pero por qué, por no tener planes o no tener novia, quería saber



–Pero de seguro en la universidad debieron llenarte de chocolates ¿no es cierto? Eres muy guapo y agradable, debes ser muy popular–



El chico frente suyo se empeñaba en matarlo de los nervio se sentía ardiendo de la cara y de seguro hasta las orejas las tenia rojas todo por sus palabras



–N-no soy popular… pero si me obsequiaron chocolates, solo que no los acepte– recordó a una chica en particular con un obsequia muy inusual –Hasta una chica de grado superior me daba su ropa interior– rió al recordar la situación –Pero me asusté y salí corriendo– rió nuevamente



–Entonces si eres popular pequeño Dai-chan– el mayor le alboroto el cabello haciendo desaparecer la sonrisa del otro sonrojándolo de nuevo



–Claro que no…– nuevamente desviaba su mirada y comió otro trozo de pastel



–¿Y por qué no aceptaste ningún obsequio?



–No se me hace justo recibirlos sino pienso corresponderles–



–Pero debe haber alguna que llame tu atención– el mayor estaba curioso, al decir lo ultimo su corazón se había oprimido ligeramente, necesitaba escuchar la respuesta



–Mmm…– claro que había alguien que llamaba su atención, había encontrado a la apersona de la cual estaba enamorado, justo sentada frente a él pero no lo diría –Por las mañana estoy en la escuela y por las tardes aquí, no tengo realmente tiempo de encontrar a alguien y tampoco de estar saliendo, mejor desde un inicio evito que se hagan ilusiones–  bajo un poco su mirada y tomo un nuevo trozo de pastel



–No será que ya hay un dueño de tu corazón?– preguntó dudoso esperando en el fondo una respuesta negativa



–¡¡Itai!!– el pequeño Daiki se sorprendió ante la pregunta alzando un poco su rostros para ver al otro justo cuando dirigía el tenedor a su boca estrellándolo así con su labio inferior, estaba seguro que una de las puntas le había hecho daño, le dolió un poco pero estaba lleno de pastel, debía buscar algo para limpiarse pero justo antes de levantarse Kota estaba de pie muy cerca de él, lo tomaba del mentón alzándole el rostro y con una de las puntas de su mandil que aún traía puesto lo limpiaba cuidadosamente. Su corazón latía tan aprisa que saldría de su pecho en cualquier momento



–Baka debes tener más cuidado– había reaccionado tan pronto que no se había percatado de la cercanía que tenia con el menor, trataba de limpiarlo sin hacerle daño e inevitablemente su mirada estaba fija en sus labios ¿deseaba probarlos? ¿lo tentaban a tal grado?, entonces recordó que al ser besado por Haruki en quién pensaba era en ese chico sentado frente a él, su corazón se había acelerado de un momento a otro, los labios del menor lo seguían llamando, dejó de limpiarlo y lentamente la distancia que los separaba se reducía cada vez más, cerró sus ojos, no tenia control sobre su propio cuerpo, tampoco es que quisiera tenerlo, y por fin sintió el suave contacto, era tan agradable, así es como se debía sentir besar al apersona amada.



Daiki estaba paralizado, desde el momento en que lo había tomado del rostro no podía reaccionar, pero aquella sensación de los labios del otro sobre los suyos lo hizo reaccionar y pensando que de un sueño se tratase cedió completamente correspondiendo aquel beso, tierno, lento y a la vez tan exquisito, no había ninguna prisa por despertar pero cuando la falta de aire se hizo presente tuvieron que separarse, ambos estaban ligereare rojos pero se les notaba una alegría peculiar, definitivamente no hacían falta palabras para descubrir lo que sentían el uno por el otro



–Eres dulce Dai-chan… como chocolate– le dirigió una sonrisa picara



–C-cállate– se sonrojó más e hizo un leve puchero provocando una risita del otro por lo que se puso de pie, rodeo el cuello del mayor con sus brazos y volvió a besarlo, esta vez con más pasión, ante esto Kota lo abrazo por la cintura pegándolo más a su cuerpo, profundizándolo, el menor se separo por un momento



–Te encontré– sonrió ampliamente y volvió a besarlo.



Owari



Nota 1: Toda la idea era un bello YabuDai sin embargo en una parte quería convertirse en YabuTaro, mi subconsciente me traiciona y pide YabuTaro pero nop  –.–



Nota 2: Nótese como los muy desconsiderados dejaron que Haruki se fuera sola tan tarde, pero todo por eso se largó a casa de Yuma para que la consolara ^w^-